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¿CÓMO COMUNICARSE CON TU HIJO ADOLESCENTE, SIN SUFRIR EN EL INTENTO?

Aunque no existe un esquema único de desarrollo psicosocial que pueda aplicarse a todo joven por igual, los expertos han situado la adolescencia entre los 10 y 18 años de edad. Este lapso de tiempo supone una serie de cambios físicos y actitudinales que muestra características comunes y patrones que permiten establecer canales de comunicación y convivencia sanos entre padres e hijos.  En este artículo compartiremos con los padres  algunos consejos que les ayudarán a entender esta etapa del desarrollo humano para que logren una mejor relación de afecto y entendimiento con los adolescentes.

EL BEBÉ SE HA IDO

Como padres es muy común que sigamos viendo a nuestros hijos e hijas, sin importar su edad, con mucho amor y ternura. Sin embargo, es importante transformar nuestro lenguaje para no dirigirse a él o ella como si aún fuese un o una infante. Ten en cuenta que por lo general, los adolescentes rechazan este tipo de expresiones de cariño porque no les hace sentirse validados ni respetados como personas. Procura dejar de lado las expresiones y gestos infantiles y no recordarles cada rato lo tiernos que fueron hasta hace poco. En este sentido, debes adaptarte y crecer con ellos.

LAS DOS CARAS DE LA MONEDA

Es muy importante que tengas en cuenta que con tu hijo o hija siempre habrá más de una opinión en cualquier tema de conversación y aunque no estés de acuerdo con lo que dice, intenta no emitir juicios duros y mucho menos alterado y en voz alta. En su lugar, mantente neutral sobre cualquier tema del que opine y no desestimes lo que dice, de lo contrario,  solo conseguirás alejarlo o alejarla de ti.  Te invitamos a mostrarte deseoso a conocer su punto de vista y escucharle. De esta forma, será más probable que responda de manera positiva a cualquier futuro dialogo contigo.

QUE TODO FLUYA

Si identificas que tu hija o hijo no se siente cómoda hablando de un tema en particular, no debes molestarle, burlarte o dejarlo pasar como si nada. Lo mejor que puedes hacer es aceptar que quizás ese no es el momento adecuado para abordar la temática o el problema. Te recomendamos asegurarle que estarás ahí para cuando esté listo para hablar. También vale la pena que busques apoyo externo; podría ser que tu adolescente se sienta más cómodo hablando a alguien que no conoce. Contacta  un terapeuta o un psicólogo para encontrar una guía de cómo abordar la situación.

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